lunes, 11 de mayo de 2009

Crearon una tarjeta para beneficiar a los turistas gays

En Buenos Aires, considerada una de las capitales de América latina "amistosas" con homosexuales y lesbianas, ya está vigente la friendly card , la primera tarjeta que, exclusivamente dirigida a los turistas gays, ofrece descuentos y servicios durante la estadía.

Anteayer, la prestigiosa revista de viajes Condé Nast Traveler distinguió a la Secretaría de Turismo de la Nación luego de que sus lectores eligieran a la capital de la Argentina como el mejor destino turístico de América, por delante de las ciudades canadienses de Vancouver y Victoria. Eso se advierte en los números: el año pasado, según la Subsecretaría de Turismo de la ciudad, Buenos Aires recibió más de dos millones de turistas, 15% más que durante 2005, de los cuales el 20% es gay, un segmento que consume muchísimo más, principalmente en moda, belleza y electrónica", dijo a LA NACION el creador de la friendly card , Germán Arballo, ex piloto de 48 años.

Luego de una cuidadosa selección, Arballo logró reunir restaurantes, bares, discotecas, centros de belleza y variados comercios que, en su mayoría, están dirigidos especialmente a la comunidad homosexual. Hasta ahora son 25 los locales adheridos, entre los que se cuentan dos empresas de taxis y agencias de viaje. "En el circuito de consumo de los gays porteños, los lugares son los mismos 15 de siempre", añadió el ex piloto.

Coinciden quienes brindan servicios dirigidos a este sector en que el crecimiento del turismo gay fomentó la aparición de locales que se promueven como gay friendly -amistosos con los homosexuales- pero que no lo son.

"La idea de la tarjeta es tener fidelidad en el circuito, identificar a los verdaderos comercios dirigidos a la comunidad", dice a LA NACION Fernando Serrat, dueño de Chueca y relacionista público de Palacio Alsina, dos espacios muy frecuentados por turistas y porteños gays.

Chueca ofrece descuentos en las comidas cuando los clientes llegan con la friendly card . "El gay es consumidor, pero busca calidad y precio porque sabe consumir", añade.

Distintas categorías

Por 50, 100 o 200 dólares, según se quiera pertenecer a la categoría silver , gold o platinum , y por intermedio de las agencias de viaje adheridas, los turistas homosexuales reciben una lista de lugares reconocidos como gay friendly , descuentos de, mínimo, el 10 por ciento en las compras y obsequios durante un máximo de 30 días.

Además, con la tarjeta los clientes cuentan con un celular, cobertura médica y asistencia legal en caso de robos y pérdida de documentos. "Nace por una necesidad del turismo homosexual, que llega a la ciudad sin saber cuál es el circuito gay. La tarjeta les propone un muestrario de lo que consumen los gays porteños", explica Arballo.

Y aclara: "Durante el día, el turista homosexual hace el recorrido usual por la ciudad. Pero a la noche, busca estar en un lugar donde no sea discriminado, donde se tengan los mismos códigos".

Entre las ofertas hay botellas de vinos para gays. ¿Qué las diferencia de otras? "El sabor es original y distinto, con un aroma frutado, y sólo es vendido en lugares gay friendly ", aclara Arballo, que hace un año creó una vinoteca dirigida a la comunidad homosexual, con un espacio con música y sillones. La pintura es distinta y las etiquetas son de cuero", añade el ex piloto, que sostiene que los gays son cultos y puntillosos, y por eso valoran estas diferencias.

Con el lema "Donde las tribus se juntan", la discoteca Amerika, de Almagro, forma parte del circuito gay promovido por la tarjeta.

"Es importante contactarse con el turismo. Y es bárbaro llegar a un país y saber dónde ir. Nosotros pactamos descuentos para quienes se acerquen", cuenta a LA NACION el responsable de la organización del local, Juan Pablo Rechevsky.

La tendencia de servicios específicos para gays en la ciudad también se verifica en la reciente apertura del Axel Hotel Buenos Aires, situado en Venezuela al 600, en San Telmo, y orientado exclusivamente al turismo homosexual.

"Creemos que éste es el futuro barrio gay", explican en ese hotel, que este fin de semana tiene ocupación completa, según pudo verificar LA NACION ayer.

El turismo gay está creciendo en todo el mundo. Buenos Aires empezó a ser un destino atractivo para homosexuales desde hace poco más de cinco años, asegura Carlos Meliá, dueño de Pride Travel, la principal agencia de viajes preparada para asesorar a turistas gays. "Los homosexuales se sienten cómodos en esta ciudad. Buscan calidad, diseño y buena gastronomía", observa Meliá.

¿Está de moda ser gay? Las opiniones, variadas, se inclinan hacia la afirmación. Es subjetivo. Pero una cosa sí es segura: el consumo homosexual es un nicho que comienza a explotarse comercialmente.

Nathalie Kantt
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